Descubre el poder transformador del Pújá, una práctica ancestral que te invita a conectarte profundamente con el corazón. A través de prácticas cargadas de significado, el Pújá te guía en una expresión auténtica de gratitud, respeto, devoción e intención.

Es una oportunidad única para honrar a aquellos que inspiran tu vida, así como los principios que guían tu camino con amor y entrega. Sumérgete en esta experiencia enriquecedora, donde cada gesto es un homenaje a lo que verdaderamente valoras y consideras importante.

Ven y explora con nosotros el arte sagrado del Pújá, una puerta hacia la belleza de lo espiritual y lo profundo del ser.

¿Qué es Pújá?

Pújá es una práctica con raíces ancestrales que consiste en la ejecución de diferentes prácticas enfocadas para expresar gratitud, respeto, devoción, intensión y entrega hacia una persona o principios de gran valor e importancia. Esta descripción encapsula la manera en que entendemos y vivimos el pújá dentro del linaje Dakshinacharatántrika-Niríshwarasámkhya Yôga.

Diversidad de Interpretaciones

Dentro del marco de la filosofía Vêdánta (espitirualista), la interpretación del término pújá puede divergir significativamente de aquella adoptada por una escuela de Yôga de filosofía Sámkhya (naturalista).

En la línea Vêdánta, la práctica se distingue por un profundo sentimiento de devoción, manifestado a través de rituales, otorgándole un matiz espiritual y, en ocasiones hasta religioso. Por otro lado, en el contexto Sámkhya, el pújá se entiende en un sentido más naturalista, como un medio de alineación con los arquetipos a través de un profundo estado de agradecimiento, destacando una perspectiva distinta en su acercamiento y significado.

Esencia del Pújá

El pújá es fundamentalmente una expresión natural y espontánea de agradecimiento, respeto y fidelidad. Es un acto que refleja una conexión profunda y fundamental que cada persona tiene dentro de sí, una conexión que trasciende las limitaciones físicas y temporales. Nace de un deseo innato de mostrar admiración y devoción, conectándonos todos a nivel universal con estos valores.

Para ilustrar el concepto de pújá, consideremos situaciones cotidianas llenas de significado y simbolismo: un niño que, movido por la pureza de su corazón, le ofrece una manzana a su maestra como gesto de agradecimiento antes de comenzar la clase; un soldado que, con profundo respeto y compromiso, rinde homenaje a su nación o a su bandera; o un discípulo que muestra su veneración y gratitud hacia su mentor. Estos actos reflejan el valor esencial de la dirección en la cual se presenta el pújá, enfatizando que, para que este sea auténtico, debe dirigirse hacia aquellos en posiciones de orientación, instrucción, o estatus sagrado, pero nunca en sentido inverso.

Raíces Culturales del Pújá

Pújá tiene profundas raíces en el Oriente, siendo particularmente prevalente en la India, donde forma parte integral de la vida diaria. Más allá de su aplicación cotidiana, esta práctica está profundamente incrustada en la filosofía del Yôga, siendo esta uno de los seis puntos de vista filosóficos clásicos (darshanas) del hinduismo. El propósito de este artículo es explorar y establecer las bases del pújá a través de los principios y enseñanzas de la filosofía del Yôga Antiguo.

Significado y Metodología del Yôga

El término sánscrito de Yôga se traduce mejor como «integración o unión consigo mismo, con otros seres y con el Universo». La definición mas amplia es: “Yôga es cualquier metodología estrictamente práctica que conduzca al samádhi.”[1] Samádhi es un estado de hiperconsciencia o megalucidez que sólo el Yôga proporciona. Esta definición subraya la importancia de la práctica y la experiencia directa en el camino del Yôga hacia la iluminación.

Ády Ashtánga Sádhana

El Yôga, originario de la antigua civilización dravídica y datando de hace más de cinco mil años, inicialmente se realizaba alrededor de ocho técnicas fundamentales que formaban parte de una metodología práctica denominada «ády ashtánga sádhana” los cuales son:  Mudrá (gesto reflexológico hecho con las manos)pújá (retribución ética de energía), mantra (vocalización de sonidos y ultrasonidos), pránáyáma (expansión de la bioenergía a través de los respiratorios), kriyá (actividad de purificación de las mucosas), ásana (técnica corporal), yôganidrá (descontracción) y samyama (concentración, meditación e hiperconciencia); siendo el pújá  una parte imprescindible en una práctica de Yôga.

Pújá en el Yôga Moderno

Pújá constituye una de las facetas fundamentales de la filosofía del Yôga; sin embargo, en la actualidad, entre las diversas corrientes de Yôga practicadas alrededor del mundo, muchos en Occidente desconocen esta práctica en su forma original, desvinculándola del Yôga por completo y comprometiendo así la autenticidad de esta filosofía. 

Esta desconexión no solo afecta la integridad de la enseñanza, sino que también impacta en la evolución del practicante, limitando su comprensión y experiencia de lo que verdaderamente implica el Yôga en su esencia más profunda.

En una práctica de Yôga, pújá se manifiesta como un acto de gratitud, reverencia, ofrenda y demostración de lealtad, mediante servicios ofrecidos a instructores, maestros y otros guías de un determinado linaje. Este ritual simboliza el reconocimiento y el respeto por aquellos que transmiten el conocimiento y la sabiduría de esta filosofía.

Expansión de la Consciencia

El objetivo primordial de un Yôga auténtico es la expansión de la consciencia a niveles más elevados. A través de una combinación específica de técnicas, el practicante experimenta un desarrollo progresivo, comenzando por la mejora física, seguido de avances en el ámbito emocional y mental, y culminando en el acceso a una dimensión intuitiva.

El proceso de evolución incluye la gestión del ego, considerado en este contexto no como algo que deba ser eliminado —como sugieren algunas corrientes del Yôga—, sino como una herramienta que el ser humano debe aprender a utilizar de manera constructiva, evitando ser dominado por él y, en cambio, guiándolo hacia propósitos positivos.

Para lograr avanzar y lograr resultados en una práctica de Yôga, resulta esencial la relación Maestro-discípulo, reflejando el carácter iniciático de la filosofía del Yôga. El camino del practicante comienza con el servicio, un paso inicial conocido como gúrusêva, donde se aprende el verdadero significado del pújá. Esta fase de iniciación enfatiza la importancia de servir y aprender de aquellos que han recorrido el camino antes, estableciendo una base sólida para el crecimiento personal.

hya y Manasika Pújá

El concepto de pújá se divide inicialmente en dos categorías: báhya[2] pújá, que se refiere al aspecto externo de la práctica, caracterizado por la realización de ofrendas materiales, y manasika[3] pújá, que representa el aspecto interno, manifestado a través de la mentalización y una actitud interior de gratitud. Para llevar a cabo el báhya pújá, tradicionalmente se recomienda el uso de cinco objetos materiales: frutas, flores, tejidos, incienso y dinero, cada uno simbolizando diferentes aspectos de la ofrenda y gratitud. 

En una práctica de ashtánga sádhana, se da preferencia al manasika pújá, dejando el báhya pújá para momentos especiales, como ceremonias, celebraciones sociales y festividades. El manasika pújá se realiza con intensa concentración, visualizando líneas, rayos o haces de luz que emanan del corazón del practicante o discípulo (según su nivel de conexión) en dirección al Maestro, rodeándolo y saturándolo con energía de afecto, amor, lealtad y apoyo por parte de quien realiza el pújá. Esta visualización cobra mayor significado y fuerza cuando está acompañada de sentimientos genuinos, profundos y sinceros.

En una práctica ortodoxa de SwáSthya Yôga, se han establecido convencionalmente cuatro segmentos de pújá, los cuales estructuran y guían el proceso de gratitud y ofrenda. Estos segmentos sirven para crear un marco coherente y significativo para la práctica de pújá, enfatizando la importancia de la intención, la concentración y la conexión entre el practicante y el instructor.

Segmentos de Pújá en el Ashtánga Sádhana

  1. Bhavan pújá: agradecimiento a la sala de práctica que acoge a los practicantes. El lugar de la práctica se considera sagrado y se trata con gran respeto y cuidado, ya que se cree que se impregna de energías positivas a través de las prácticas regulares y los pújás realizados allí. La reverencia hacia la sala no solo refleja el respeto por el espacio físico sino también por la comunidad de practicantes que comparten y crecen en dicho entorno, reforzando la conexión entre los individuos y el ambiente que los rodea, cargado de positividad y propicio para el desarrollo personal.
  2. Guru pújá: se refiere específicamente a la ofrenda y agradecimiento al instructor que guía la práctica, siendo considerado un representante del creador del Yôga, primer maestro y maestro de todos los demás. A través del guru pújá, los practicantes expresan gratitud y lealtad hacia su instructor, reconociendo el papel vital que juega en su evolución personal, y reforzando el vínculo que existe entre maestro y discípulo.
  3. Satguru pújá: al Maestro más antiguo de nuestro linaje (Dakshinacharatántrika-Niríshwarasámkhya Yôga) quien transmite al instructor la fuerza de Shiva (el creador del Yôga). Este acto de gratitud reconoce la conexión directa y la continuidad de la enseñanza desde su fuente original. Al honrar al maestro más antiguo, se celebra la cadena ininterrumpida de transmisión de conocimiento y fuente de toda sabiduría en el Yôga.
  4. Shiva pújá: al creador del Yôga, en nuestro linaje el hombre que vivió en la antigüedad y a quien debemos esta herencia cultural.  Es a través del Shiva pújá que los practicantes expresan su gratitud y reverencia hacia Shiva por haber revelado las enseñanzas y técnicas del Yôga las cuales han sido transmitidas a través de los siglos.

La Fuerza del Bháva

Bháva es el elemento que otorga fuerza y significado a todas nuestras acciones. Encarna el estado de agradecimiento y de compromiso aplicados a las actividades cotidianas, desde el trabajo y los deportes hasta las artes y más allá. Estudiar con bháva no se trata solo de esforzarse para obtener buenas calificaciones, sino de buscar el conocimiento por el placer de aprender y crecer. Trabajar sin bháva significa enfocarse únicamente en el beneficio económico, sin encontrar valor o satisfacción en el acto mismo del trabajo. Comer sin bháva es consumir alimentos sin apreciar realmente sus sabores, privándose de la experiencia sensorial y la gratitud por el alimento.

Bhávaen el contexto del Yôga es practicar sin la anticipación de resultados específicos, valorando la práctica por sí misma, con una apreciación por la energía vital que permea la naturaleza y el Universo. Este concepto subraya la importancia de la intención y la presencia consciente en cada momento, más allá de los objetivos tangibles. Sin bháva, el pújá pierde su esencia, el mantra su poder, y en esencia, el Yôga deja de ser Yôga.

Conclusión: Inspirando una Vida de Pújá

En resumen, pújá es más que una simple práctica dentro del Yôga; es una manera de traer gratitud, respeto y consciencia a nuestra vida diaria. Pújá se asemeja a un estado de consciencia y agradecimiento  en todo lo que hacemos. Funciona como un «muchas gracias» expresado por el estudiante al comienzo de la clase, por lo que pudiese recibir o no. Al entender y practicar pújá, enriquecemos nuestras acciones cotidianas, transformándolas en expresiones profundas de aprecio y conexión. Esta práctica nos anima a vivir con intención y presencia, mejorando nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con el mundo que nos rodea.

Pújá nos enseña a ver la belleza y la sacralidad en todo, a cultivar un corazón agradecido y a vivir nuestra vidas como un homenaje continuo a todo lo que valoramos. Adoptar el espíritu de pújá significa llevar la esencia del Yôga más allá de nuestras sesiones de práctica, integrándola en cada aspecto de nuestra existencia.

Por tanto, dejemos que pújá inspire nuestra vidas, guiándonos hacia una existencia más plena y conectada, donde cada momento es vivido con profunda gratitud y reverencia.


[1] Hace mas de 50 años, tal definición fue elaborado por el Maestro DeRose y divulgada en varios congresos internacionales. Desde entonces ha sido bien aceptada principalmente en nuestros países pues engloba la mayor parte de las lineas de Yôga. Esto es muy importante registrar tal hecho, ya que muchos conceptos de este Maestro brasileño han sido apropiados sin que le sean concedidos los merecidos créditos.

[2] Término sánscrito que significa externo, afuera de.

[3] Acción mental, término que vienen del sánscrito “manas” que quiere decir mente o pensamiento.